Vuelvo a mis amadas letras para darme una revolcada en ellas y terminar lo que inicié hace unas semanas, días antes de mi cumpleaños.
Una de las razones para escribir esto es sólo por darme el placer de decirles una vez más ¡GRACIAS! No sólo a todos aquellos que me dejaron una felicitación en alguna red social, me enviaron un correo electrónico o un mensaje a mi celular, o a los que me dieron la oportunidad de escucharlos de viva voz vía telefónica o, mejor aún, estar conmigo durante mi maratón cumpleañero.
Este agradecimiento va un poco más allá de todos los que puede dar por estar presentes todos y cada uno de los días de mi vida, acompañándome y nutriendo mi vida. Porque el peso de cada uno de los segundos e instantes que todos ustedes han dedicado a mi vida es invaluable.
Esta es la verdadera naturaleza de este reconocimiento general, no por ello menos especial, que les hago a todos por hacerme la persona que hoy día puedo ser. Ignoro si sea de aquellas a las que llaman “buenas personas” o “malas personas”, sólo sé que no soy la misma persona que solía ser hace muchos años, ni la que fui hace pocos, ni la del mes pasado, ni la de la semana pasada, el día anterior o de hace una hora.
Después de muchas cosas he entendido la enorme importancia que tiene el tiempo que una persona le invierte a otra para hacerla cambiar, a veces para bien, otras veces para mal pero con esto se genera un cambio que, la mayoría de las veces, es involuntario y/o imperceptible.
A veces sin querer nos dan y damos lecciones de vida a través de nuestras acciones positivas o negativas que, bien aprovechadas, pueden ser ese detonante para que aquella persona “aleccionada” sepa que desea o como desea vivir su vida. En mi caso, muchas de estas lecciones las he convertido en factores positivos que pueden darme razones para saber qué deseo hacer de mi vida o, como reza mi credo, saber que NO deseo en mi vida.
Pensar así me ha ayudado a encaminar mi vida hacía nuevos y mejores lugares que me hacen sentir más seguro, más feliz y con nuevos proyectos y retos por conquistar.
Y a pesar de que este período lo he utilizado para depurar muchas cosas y personas en mi vida, de verdad, me siento premiado con el tiempo que dedicaron para cambiarme y llevarme a este lugar feliz.
Podría dedicarme todo el día en escribir todo lo bueno que han dejado en mí y agradecerles infinitamente por ello, pero el mejor reconocimiento que puedo hacerles es vivir de la mejor forma en que me han enseñado, feliz, celebrando cada rayo de sol, cada sonrisa y cada respiro.
¡Gracias!



