Día Mundial para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer - 7ma. Editorial en "The Guanajuato Street"

Aquí una editorial más. En esta ocasión se cruzó el Día Mundial para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer e hicimos un número que, en su mayoría, estuvo dedicado a “celebrar” este día.

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EDITORIAL
Por: 0z, El incHe director del Guanajuato Street.



El pasado viernes veinticinco de este mes se celebró
el Día Mundial para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Una causa que en ocasiones parece ser perdida por las cifras que arrojan diariamente los medios y las distintas instancias privadas y gubernamentales acerca de más mujeres violentadas físicamente, sicológicamente y en sus derechos más primordiales.

La violencia es una de las manifestaciones más antiguas e innatas de todo ser humano, la cual, debido a las condiciones evolutivas que hemos atravesado como individuos y sociedad ya debería haber sido erradicada de nuestra conducta; y subrayo ser humano pues, en todo el esquema de seres vivos, no existe ningún animal que para llamar la atención de otro tenga la necesidad de lastimarlo, humillarlo, golpearlo, incluso llevarlo a su muerte.

Los abusos que se ejercen en contra de las mujeres se clasifican principalmente en:
Abuso físico: El cuál se ejerce mediante la fuerza física en forma de golpe, empujones, patadas y demás lesiones que se hacen de propia mano o utilizando diversos objetos o ramas. Éste se detecta por la presencia de heridas, quemaduras, moretones, fracturas, lesiones internas, y demás manifestaciones visibles en el cuerpo.
Abuso sexual: Éste se produce cuando el hombre o mujer (llámese pareja, familiar, amigo o extraño) tiende a forzar a la mujer a mantener relaciones sexuales o le obliga a realizar ciertas conductas de este tipo. Los maltratos pueden ser en forma vaginal, bucal o anal, pudiendo ser en forma de vejaciones, tocamientos o mediante la penetración con el órgano sexual, puño u otros objetos como botellas, palos, etc. El abuso sexual es difícil de comprobar, a menos que vaya, con en la mayoría de los casos, de lesiones físicas.
Abuso Psicológico: En este atentado se agrupan muchas variaciones, como los económicos, sociales, emocionales, y una largísima lista de etcéteras. La mujer es dominada por “el hombre”, mediante humillaciones públicas e intimas, limitando cualquier tipo de libertad y acortado los derechos más inalienables del ser humano. Por lo general, la violencia se ejerce mediante insultos, vejaciones, crueldad mental, desprecio, humillación, castigo, amenazas de abandono, despojo de pertenecías, requisa de ganancias por su propio trabajo, entre muchas otras.

Éstas son situaciones que se dan día con día a lo largo y ancho de todo el mundo, y se siguen dando por la renuencia, que tienen las mujeres que son victimas de estos maltratos, a denunciarlos. Esto no significa que sea su culpa, al contrario, en ocasiones son tan reprimidas por estos “hombres” que no les queda más que aguantar estas vejaciones; a estas causas se deben sumar las arcaicas leyes que rigen a países como el nuestro; en los que si no se cuenta con un maltrato fisco de consideración no es perseguido por la ley, y en el caso de violaciones sexuales, pueden ser acusadas de incitar a ser violadas por tener vestimenta o comportamiento “provocativo”.

Ahora, creo que es importante citar algunas de las violaciones que no se mencionan, por lo general, porque suceden dentro del núcleo familiar o hay un desconocimiento total de que se esté llevando acabo dicha violación de derechos humanos.

Algunas de estas violaciones, que creo no han sido consideradas, son:

La violación a los derechos de libertad
que son objeto muchas de las hijas de nuestras hermosas familias mexicanas, o ¿acaso tenemos una mentalidad tan pobre como para no darnos cuenta que algunas de estas niñas, jóvenes, y en algunos casos mujeres, no cuentan con voz y voto dentro de sus familias? En algunas ocasiones, incluso se les puede ver como “sirvientas” de los “varones” de la familia, en especial, de los hermanos mayores. Los cuales dictaminan su destino, infringen castigos y, por lo general, son su voz y voto dentro de la familia.

Tampoco se tipifican las invasiones a la privacidad de las que son objeto algunas mujeres, en especial, con el uso de nuevas tecnologías como el Internet, o ¿también somos ciegos para no ver al “tipo falto de huevos” que con cualquier pretexto abre la cuenta de correo electrónico de su novia, exnovia u otra mujer, para saber de su vida privada? Creo que independientemente de las razones que se tengan para esta práctica, el simple hecho de violar la privacidad de cualquier persona debería ser considerado como un acto violento dentro de las legislaciones pertinentes.

“Las palabras aman, matan y odian”, escribe Yadira Lagunas en su WeBlog, y la realidad es que, pese a la escasa edad de esta poetisa del Internet, tiene toda la razón. La sordera de nuestra sociedad no nos permite escuchar el verdadero contexto que tiene algunas frases como: “Mientras vivas en esta casa, yo soy quien manda”, “Es que no te conviene, él no te ama como yo”, “Te llame y no estabas en tu casa a esa hora”. Éstas, sirven como medio para retener conductas que no le convienen a los interesados, como son padres, “amigos”, pretendientes, novios, etc. Quienes suelen retener a las mujeres del poder de elegir con libertad la vida que desean vivir, provocando así secuelas psicológicas graves como son el estrés, los desordenes alimenticios, la depresión, incluso el suicidio.

El silencio que guardan estas mujeres por las agresiones que reciben hace más difícil la implementación de leyes que las protejan, así como la creación de nuevos modelos jurídicos que persigan a sus agresores y den penas más justas y equivalentes a sus infracciones.

Tampoco ayuda el hecho de que en sus hogares sean victimas de la violencia psicológica por parte de sus padres y hermanos. Pues aún cuando una mínima parte de los abusos cometidos en el hogar sean denunciados, éstos por lo general son para denunciar abusos en las relaciones de pareja y las acusaciones por el maltrato cometido por familiares, simplemente no existen; a pesar de que, sabemos que es una practica cotidiana en países como el nuestro.

Simplemente, existen tanta desventaja en los hogares mexicanos que incluso la mayor parte de las veces estas vejaciones son cometidas también por los miembros de género femenino; en muchos casos, las madres que repiten patrones de conducta o que ya están “adiestradas” por el hombre.

Pero el silencio de las victimas y los abusos familiares no son el problema más grave, el problema, según mi perspectiva radica en el hecho de una mala educación que hemos recibido tanto mujeres como hombres a lo largo de las distintas épocas que ha vivido el ser humano.

Por que a final de cuentas, ¿con que “huevos” nos sentimos algunos hombres para poder agredir a una mujer o al cualquier ser vivo? o ¿estos “hombres” necesitan maltratar a las mujeres para sentirse realmente hombres y demostrar así su dominio sobre el sexo femenino?


Creo que esta es una cuestión que va mas allá de las gónadas masculinas, testículos o como coloquialmente les llamamos, “HUEVOS”. Más bien, se basa en el hecho de tener un poco de empatía con las mujeres y respetarlas como quiera que sean; incluso, si esta en nuestras posibilidades, incursionar en roles tradicionalmente femeninos como lavar un plato, cuidar de los hijos, preparar la comida, etcétera. La neta, no se nos van a caer los tan mencionados “huevos” por echarles la mano en casa y respetarlas.

Campañas como la del Instituto Nacional de las Mujeres (INMujeres), ayudan a conocer el problema y de alguna forma comenzar a solucionarlo; pero mientras exista una educación mediocre y una escasa valoración de las actividades que realizan las mujeres en todos los ámbitos, casos como los de Las Muertas de Juárez seguirán sucediendo todos los días en todo nuestro globo terráqueo.

Ojalá y así como son buenos para “darles en la madre”, fueran buenos para estar orgullosos de sus logros, quererlas, respetarlas, ayudarlas a conquistar sus metas y hacerles sentir lo especiales que nos hacen con su compañía.

Cierro esta largísima editorial con una parte de una rola de La Lupita:
“De vez en diario hay que pegarle a la mujer… No sean ingratos no les peguen a patadas, hay que pegarles con la fuerza del amor… hay que pegarles en el mero corazón”.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

ola, Sta bueNo tÚ sPaCe... nO mAnchEs S nEtA,lAs chAvAs zUfrImOs AgrEsIoneS a C/rAtO eN lA Kza y aZta N la Kaye y Q cHiDo Q 1 wEy S D cUEntA D Q PdO.... a tOdO stO tU nO erS ClosO?